VIAJANDO con MARIA BAYLAC
My Photo "Mi nombre es María de los Milagros Baylac. Soy una apasionada de la vida, todas las actividades relacionadas con el arte y la comunicación me son afines. Todo lo que he hecho a lo largo de mi vida se suma y se complementa, teniendo varios matices en mi comunicación para expresarme. Soy artista de alma, mi necesidad de expresarme es imperiosa en todos los campos posibles. Además de pintar cuadros, estoy escribiendo e ilustrando cuentos infantiles, he estado llevando actividades de recreación con niños en colegios. Estudie varios años Teatro y me caracterizo por el buen humor además de contar con buena presencia en cámara. He viajado alrededor del mundo contando con experiencias y anécdotas de varios lugares que amplían mi creatividad y mi visión".

"I live passionately, and relate to all the activities which involve art and the communication. I am a soul artist; my need is to express is imperious in all possible fields. My artistic activity is found dedicated to revalue the place of the woman in the current World, and connect us with our intuition and our capacity to create, besides working for the children and the internal kid that all we carry inside. With this in mind- and heart- , I have done murals, decorated, I have written and ilustrated stories for children and been carrying out activities of recreation with children in schools an orphanage. I have studied International Relations at University to understand our global problems and the human rights that affect us. Alongside studied Theater for several years. I have travelled around the world and carry with me many anecdotes and experiences which have shaped and expanded my creativity and my vision".

Tuesday, June 01, 2010

REVELACIONES TRASCENDENTALES



Belén de los Andaquíes es un pueblito en Colombia, rodeado de tres ríos en medio de las montañas, lleno de verde y con flores de la amazonía. De la tecnología mas superior del mundo y de los edificios mas increíbles y gigantes de Japón me he venido a donde la naturaleza impregna todo haciéndote olvidar que existe una civilización con smog y rascacielos. Es una locura tanto contraste en este mundo que vivimos. Casi no hay autos particulares, sino bicicletas y chivas de gran colorido por doquier. El lechero como antaño empieza su recorrido a las cinco de la mañana y reparte la leche para todos los ciudadanos, como si todavía las leches envasadas no hubieran llegado al pueblo. Los límites del pueblo están dados por el río y la carretera lo cual caminarlo por completo no te lleva más de media hora. La gente se mira al pasar y se saludan como vecinos. Están las galerías que son el mercado del pueblo donde los plátanos inundan el lugar y los pescados del río que se logran pescar, se venden al mejor postor. Todos los días los niños corren hacia el río que queda a más de 30 minutos donde se tiran de clavado desde un puente viejo a unas aguas que no son tan profundas para tal fin. Las lluvias tropicales interrumpen el calor que inundan los días y son un verdadero alivio para la espesa vegetación que irrumpe de color el espacio. Hay una radio de la ciudad que plaga el pueblo, cada casa escucha la misma emisora de esta forma al caminar la sintonía se mantiene constante. Todavía se puede ver alguna que otra bala en las paredes de las casas de la toma de la guerrilla en el 2001 lo cual ha provocado que los militares tengan campamentos permanentes. A pesar de los niños que corren por doquier los militares se encuentran en cada esquina del pueblo con sus armas resplandecientes y sus granadas colgando, escenas que resultan peculiares ante los ojos de extranjeros. El proyecto al que vine a colaborar era la construcción de una escuela Audiovisual. Quería devolverle a la vida algo de lo que me había brindado, volver a plantar nuevas semillas para que crezcan nuevas cosas.

Después de estar cuatro días enferma, con tos, dolor de garganta, y sintiéndome mal, y de haberme tomado todas las pastillas que había traído sin resultado positivo, me terminaron llevando a la curandera del pueblo; y la verdad fue lo mejor que me pudo pasar. Llegue sin energía, con esa nube que me pesaba en la cabeza y esta mujer llamada Gloria me condujo al medio de su paraíso. Una granja llena de patos, cisnes y gallinas, con un loro que caminaba por toda la casa, dos gatos y unos pollitos, con papayas gigantes y calabazas sacadas de un cuento de Cenicienta. La casa estaba situada con el mejor paisaje del pueblo, la mejor vista del río y de las montañas, sobre una colina. Estaba lleno de flores de todos los colores lo cual atraía la cantidad más maravillosa de mariposas y libélulas que se pueden imaginar. Me sentó al lado de una gran planta que desconocía y comenzó a enunciarme unas oraciones con voz solemne. Se había puesto unas plumas en la cabeza y sus collares de semillas hacían ruido al compás de sus movimientos, mientras movía sus brazos en gran concentración. Luego empezó a cantar y creer o reventar la tos que hacia cuatro días no podía sacarme se termino; y no solo eso sino que la energía me retorno como si hubiera sido la hada madrina del cuento y me hubiera sacado el hechizo que tenia. Estaba sorprendida, porque me sentía finalmente muy bien. Me pregunto si quería hacer una ronda chamánica para sacar la mala energía de mí alrededor. Esta consistía en la antitesis del yage, porque era todo trascendental lo que significaba que no tenia que buscar nada en el afuera, o sea no tenia que tomar ninguna bebida extraña para que me mostrara nuevos mundos, sino que todo lo encontraría dentro de mi. "Volver a nacer" fueron sus palabras. Me fui de la casa sin más enfermedad y disfrutando de la belleza del pueblo que hasta ese día no había podido contemplar por sentirme debilitada.

Me encontré con el grupo y decidimos empezar a pintar la escuela, ya que la pintura hacia días que la esperábamos, porque los tiempos del pueblo no son los que me imaginaba, y los días se pasaban sin saber como y sin hacer nada y el trabajo era grande. A pesar de que una gran tormenta se desato empecé a diseñar con lápices las paredes sin plan determinado, dejándome llevar por las líneas que aparecían conformando el mural que nacería. La voz que durante cuatro días no me salía se había desenredado para decirles que si no había llegado el naranja para pintar lo hiciéramos con el violeta que teníamos y a pesar del diseño que habíamos pensado teníamos que empezar a pintar con lo que teníamos. Quería empezar a trabajar. Como si la magia existiera ni bien exclame esas palabras y empecé a pintar en violeta; Alirio el profesor ideador de esta escuela infantil, llega con los toneles de pintura que recién había llegado de la ciudad, y un ejercito de niñitos empezaron a agarrar los pinceles para actuar. El aula se empezó a pintar sola, mientras el agua de la llovía tintineaba sin cesar. Siguiendo con el cuento de Cenicienta parecían que los animalitos confabulaban para hacer el vestido de Cenicienta. Mientras yo me dedicaba a mi tarea que era pintar un mural para esa aula tan especial. Les juro que fue magia pura, el aula casi por completo se termino en pocas horas mientras la lluvia no dejaba de caer. La mitad quedo violeta y la otra mitad anaranjada.

Regrese a la casa satisfecha por lo que había hecho en un día entonces empecé a pensar en si tenia que volver a la casa de Gloria con mi energía renovada para escuchar lo que me proponía. ¿En que consistía esta ronda chamánica? Me reía de mi misma, nunca me propondrían algo normal, siempre se me presentaban posibilidades diferentes en las cuales tenía que decidir si quería tomarlas o dejarlas pasar. Parece que mi vida consiste en experimentar todos los caminos que nos conducen a uno mismo. Al otro día, nos levantamos todo el grupo muy temprano para ir a otro pueblito llamado San José. Llegamos a este nuevo pueblo donde las balas se desparramaban por todas las paredes y las vallas militares todavía permanecían como recuerdo de un tiempo no tan pasado, es increíble ver como la normalidad depende de los ojos con los que uno mire la misma realidad. Lo normal para ellos no era tan normal para nosotros. El pueblo fue guerrillero durante un largo tiempo y desde hace 7 años fue tomado por los militares regresándoles un poco de paz y alegría. La plaza llena de juegos infantiles en vivos colores contrasta con las vallas verdes con balas de los militares. Fuimos al río, el agua corría como manantial, un verde cristalino donde las montañas de la cordillera enmarcaban el lugar. Estuvimos un buen rato disfrutando del agua, mientras mis compañeros imitaban a los locales tirandose del puente de hierro que había. Luego volvimos en un jeep a una finca a comer y luego regresamos a Belén, con la decisión tomada de ir a ver a Gloria de nuevo.

Llegue a la casa donde me hospedaba, me arme un bolsito, y me fui sola caminando a su casa sobre el monte, lo cual no era mas de 10 minutos de donde estaba pero la energía cambiaba allí. El lugar era tan mágico, de cuentos de hadas, que decidí que me haría bien quedarme. Así fue como empezó mi ronda chamánica. Por dos días me sentí una princesa, como si fuera Cleopatra con sus baños de leche o una María Antonieta con su sequito detrás, con la diferencia que estaba en una casa de vivos colores en una granja en un lugar perdido de Sudamérica. Los colores y la fastuosidad la daba la naturaleza que nos rodeaba. De esta forma comenzamos esta nueva experiencia. Me preparo unas hierbas machas, lo cual significa plantas masculinas, para que me las pasara por todo mi cuerpo mientras leíamos unos capítulos de la Biblia que definitivamente no era la tradicional, sino una con reflexiones para conversar. Al azar abrimos el libro y a mi me toco el capítulo de que no es el mal que te entra por la boca sino los pensamientos. En ese momento no lo entendí pero después lo que sucedió me hizo comprenderlo. Luego de pasarme ese ungüento de plantas amargas y de fuerte olor me bañe a la intemperie con el sol que me resplandecía el cuerpo. Después me paso otro bálsamo pero esta vez era de flores femeninas y mieles femeninas. Mi piel desplegaba un aroma maravilloso, vigorizante. Estuve un largo tiempo bañada por completo de estas flores mirando la vegetación que me rodeaba, la huerta, los patos caminando como si estuviera en otro tiempo y lugar mientras el sol se escondía detrás de las montañas. Luego me volví a tirar agua para que las flores salieran de mi cuerpo dejándome el bello aroma impregnado por doquier. Conversamos con Gloria y en realidad me di cuenta de un montón de cosas que no podía ver estando en el grupo de aquí para allá. Tomar distancia de las situaciones siempre te da perspectiva para entender las cosas. Se hizo de noche y Gloria como una simpática viejecita de cuentos me dice de prepararme la comida, chocolate, arroz con huevo de pata. Para lo cual reaccione instantáneamente, “yo huevo no como, no me gusta” le digo y me mira con cara mala. Comienza un largo sermón de los alimentos de dios, de la vida que contienen, de la importancia de la naturaleza. En ese momento, me di cuenta del versículo que habíamos leído y le digo con determinación “Prepárame el huevo”. Con treinta años comía mi primer huevo frito, pensaran que es una locura, pero para mi era todo un suceso el tema del huevo. De hecho solo había comidos dos huevos duros en toda mi existencia, uno rojo en Grecia para Pascuas y otro negro de un volcán en Japón, ambos por cuestiones místicas. Pensaba que me llevarían otros 7 años comer otro huevo e imaginando conjeturas de que color me tocaría esta vez. Pero solo un mes más tarde del último huevo fue que comí uno blanco gigante de una pata que caminaba orgullosa en su huerta y que no tenía ninguna peculiaridad. Tengo que asumir que me gusto No pude dejar de pensar en todas las peripecias que había hecho para no probar tal alimento, pensaba en el capricho de mi accionar en varias oportunidades. Había sido una ridiculez ni siquiera probarlo, solo porque creía que no me gustaba. Me acosté a dormir y soñé toda la noche, maravillosamente como hacia días que no podía hacer.

A la mañana siguiente me levanto Gloria al amanecer y me dio un ungüento para tomar, muy pero muy rico a diferencia de lo que me imaginaba, que con rezos y cantos lo bendecio para que me purgara. Toda la mañana mientras pintaba tan bello lugar me fui purgando una y otra vez iba al baño. Al mediodía me dormí y cuando me desperté encontré en la biblioteca del cuarto de sus hijas el libro de Juan Salvador Gaviota. El libro que mi padre le regalo a mi madre cuando nací y que hacia tiempo que no leía. Volvía a nacer un 2 de agosto (8) del 2008, yo que amo la numerología no podía ser un día tan lindo, y no solo eso sino que el libro por el cual me he regido toda mi vida, se encontraba nuevamente en mis manos, como si hubiera estado preparado todo de antemano. La verdad estaba maravillada por las cosas de la vida. Luego de leer el libro, y de entender nuevas cosas que antes no había comprendido, salí al patio donde un nuevo menjunque me esperaba para mi cuerpo. Esta vez las plantas machas se juntaban con las hembras, se producía la integración. Era realmente bello poner este nuevo ungüento de rica fragancia, como si fuera crema sobre la piel y conseguir como resultado una suavidad y un aroma hermoso que se desparramaba. Luego de leer otro versículo y de estar como dos horas con el bálsamo en mi cuerpo, mi piel comenzó a estar tensa porque la miel se me había pegado por todo mi cuerpo, me tire agua fresca para limpiarme. Nuevamente, Doña Gloria me llevo en medio de su huerta mirando las montañas a la planta del yague para que me acompañara en el proceso. En realidad yo había tomado yage tres años atrás sin conocer la planta, y esta vez no tomaba la ayahuasca pero conocía la planta y me la refregaba por todo mi cuerpo como si por osmosis me hiciera el efecto. En un principio había pensado en volver a tener el ritual pero me hizo ver que el recuerdo del viaje interior que había llevado a cabo permanecía marcado en mi alma con gran precisión sin tener necesidad de repetirlo. De alguna forma, me dio a entender que lo que la planta me había mostrado era suficiente para seguir buscando respuestas a preguntas que se revelan viviendo. Solo el día a día me respondería. Descubrí que Doña Gloria había sido solo una excusa para dejar de buscar y empezar a encontrar.

Así en el medio de la huerta sobre la colina con los ojos cerrados, recibiendo nuevos rezos y cantos, con sus plumas de shamana en la cabeza y sus collares que la convertían en un tigre a esa vieja que me acompañaba, sentí una inmensa paz. Fue revelador estar dos días conmigo misma de nuevo, tan cerquita de mi voz interna, rodeada de tan bella naturaleza. Luego de las bendiciones me tocaba el fin de la ronda, que eran unos masajes que me haría con nuevos preparados. Luego de un buen rato de masajes y de charla se termino mi estadía en esa casa, dos intensos días de silencio y contemplación. Me sentía como si hubiera estado de spa. Le di la paga que me había pedido. Era un precio excesivo para el lugar ya que los otros pacientes le pagaban con especies, por eso había dudado en un primer momento en llevarlo a cabo, pero después entendí que cada uno pone el precio que quiere y uno decide si esta de acuerdo con el valor acordado. No iba a nacer de nuevo para discutir el valor de la partera. El mayor tesoro que me había dado era la tranquilidad de estar cerquita mío de nuevo para saber a que venia y que iba a hacer en Belén. La fe es una cuestión de magia, las acciones no son tan importantes como creer en lo que se lleva a cabo. Los rituales son importantes para uno mismo, para dar fin a un ciclo y empezar uno nuevo.

Ya había anochecido cuando regrese al pueblo con la cara brillante, vigorizante, feliz. Sentía que una capa dorada me cubría el cuerpo, ya que en los siguientes dos días no podía sacarme el último ungüento. Mientras mi cabeza estaba llena de nuevas ideas, había podido idear el gran mural de la entrada de la escuela, había pintado bellos cuadros y me sentía tan feliz dispuesta de seguir con mi vida como siempre y llevar a cabo lo que había querido hacer en este viaje. Las nubes grises habían desaparecido dejando un bello arco iris resplandeciente a mi paso. Todo lo que buscaba estaba ya en mí solamente tenia que parar y escucharme. Ninguna planta, chamana o talismán me respondería quien era, que quería o lo que venía hacer, solamente tenía que darle lugar a mi alma para que pudiera expresarme lo que le pasaba. La confusión se debía a que no podía manifestarme. La que se permitía nacer de nuevo era yo misma, nacer a nuevas cosas, a estar abierta a nuevos ciclos, continuar creciendo internamente.
María de los Milagros Baylac

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Thursday, May 20, 2010

IMPRESIONES DE SIDNEY




Llego a Sidney, Australia, sin preconceptos, ni ideas establecidas de antemano. El descubrimiento de esta ciudad me cautiva por su modernidad y diversidad de barrios y opciones que te dan la sensación de estar en más de un lugar al mismo tiempo. Mezcla de Inglaterra con Asia y Norteamérica seria la mejor manera de describirla. Ecléctica, cambiante, sus edificios y yuppies del downtown (centro de la ciudad) contrastan con los surfers y bohemios de Bondi y Newtown.

El primer “Spot” o destino sin lugar a dudas es observar la Opera House, desde sus diferentes ángulos en que se puede ver: desde “The Rocks” barrio de negocios y restaurantes, primer asentamiento de la ciudad y el puente de Sydney (Sydney Harbour Bridge); como desde el bello Jardín Botánico; y por supuesto desde su mismo corazón. Los pliegos y arquitectura futurista hacen que la Opera House, se destaque y te recuerden a los soldados de la película de la Guerra de las Galaxias. Bares, restaurantes y galerías de arte se despliegan a lo largo de sus márgenes. Turistas con yuppies se mezclan por doquier. Altamente recomendable tomar algo en el bar de la Opera House al atardecer.
Segundo día de Sidney, sin lugar a dudas te depara la playa y que mejor lugar que Bondi para comenzar. Bares abiertos que dan a la calle, de estética moderna y calida, se mezclan. Negocios de diseño y unicidades, surfers por doquier y en general una atmosfera relajada y de “chill out” te atrapa en esta zona de la ciudad. La gente conversa y filosofea a toda hora haciéndote olvidar de que existen las responsabilidades. La playa se despliega como una media luna. Desde la madrugada se pueden observar gente corriendo o surfeando antes de comenzar sus actividades diaria. El deporte es parte de la vida de los australianos. En general grupos de amigos y gente joven plagan la arena. No puedo dejar de mencionar, los tours de japoneses que invaden por segundos la playa sacando fotos, y como una ráfaga de viento desaparecen, dejando un bullicio sórdido en tus oídos por segundos que no tienen relación con la bella sensación de relax que tiene el lugar. Bondi no te deja ir, por lo tanto el día comienza temprano en sus playas y continua en sus bares y también en diferentes fiestas que se desarrollan ya sea en el “Pabellón” de la playa o en el “Hotel Bondi”, y sin dudas en la cantidad de casas compartidas que plagan ese barrio (lo cual se hace imprescindible la data local para acceder).
La playa te deja gustito a más, por lo tanto tu tercer día te lleva a tomar el ferry temprano a la mañana con destino a Manly. Solo el viaje por la bahía vale la pena, no solo por la posibilidad de divisar la Opera House y la ciudad desde el agua, sino también para ver la cantidad de barcos que diariamente navegan allí. Manly es un reducto de turistas y surfers dada la cantidad de sus olas y las maravillosas playas de arena blanca y agua traslucida. Si te queda tiempo, te sugiero que camines por el sendero a lo largo de la bahía para que puedas ver la magnificencia de las casas y barcos que se despliegan a su alrededor, denotando la buena calidad de vida de los australianos.
Tu cuarto día, te lleva a realizar un tour por el día a las “Blue Mountain” (Montañas Azules). De la dimensión de Luxemburgo a dos horas de Sidney (48 kilómetros al oeste) se encuentra este parque Nacional de Rainforest (Selva tropical) donde se pueden observar las famosas “Three Sisters” y conocer un poco de la historia de la minería como también ver el gran cañón y hacer un poco de trecking por la selva. Llega el fin de semana y tus opciones se multiplican, los “locales” se trasladan a las playas del norte de Sidney como Whales o Palm Beach, de arenas rojizas y de casas de alto poder adquisitivo. Para tomar algo no se te pueden pasar las zonas de Darlinghurst hasta King Cross (el barrio rojo de la ciudad); bares y restaurantes de variedad culinaria y de estética definida se extienden allí. “Paddington Inn”, en el barrio de Paddington, es un punto de encuentro para comenzar. Paddington, a mi parecer es el barrio más hermoso de Sidney, con muchas casas victorianas de arquitectura parecida y definida, y su calle principal Oxford Street con tiendas de moda y galerías de arte independiente. Otra zona para salir, a cenar o tomar algo, es Sidney Harbour, donde destaco el bar “The loft” y “The Malaya”.
Si te queda tiempo, no dudes en ir a visitar la Universidad de Sidney, donde el espíritu del deporte y la diversión de los australianos, se refleja por doquier en estos varios edificios antiguos de piedra de estilo gótico. De interesarte ver los ejemplares de animales típicos australianos como el canguro y el koala no dejes de ir a visitar el Taronga Zoo, el principal zoológico de la ciudad
Tu estadía en Sidney se destacara por la diversidad de comidas que puedes encontrar para todo tipo de paladares: hindú, china, malaya, árabe, thai, japonesa, italiana, francesa y claro que no podía faltar la inglesa, entre muchas otras opciones. Me sorprendió la cantidad de lugares con menús naturistas y Light que denotan la importancia para los australianos de tener un cuerpo saludable.
Sidney es un fiel ejemplo de la globalización y del sistema capitalista desarrollado. La pobreza no se encuentra y la historia se deja de lado. Lo único que parece interesarle a esta ciudad en movimiento es su futuro, avanzar y mostrar su brillo, y su ciudadanía ordenada acompaña muy bien sus ansias de crecimiento. Una ciudad para disfrutar y sin lugar a dudas para regresar.

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ALEJANDRO JODOROWSKY http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/jodorowsky/ocho.htm


"Una semilla al parecer insignificante, contenía en ella la flor futura. ¡Ese grano sabia de alguna manera que planta iba a ser; y esa planta no estaba en el futuro: aunque inmaterial, aunque solo un designio, allí mismo existía el girasol, flotando en el viento, durante cientos de kilómetros. Y no solo estaba allí la planta, también la adoración de de la luz, los giros en pos del sol, la misteriosa unión con la estrella polar, y-¿por qué no?- una forma de conciencia. Tú no eres diferente. TODO LO QUE VAS A SER; YA LO ERES. LO QUE VAS A SABER, YA LO SABES. LO QUE VAS A BUSCAR, YA TE BUSCA, ESTA EN TÍ"... La danza de la realidad
Al que le interese le sugiero que entre a su pagina, tiene cosas interesantes para leer.
"La danza de la realidad", un libro fuerte pero que tiene cosas maravillosas."Este libro es un ejercicio de autobiografía imaginaria, aunque no en el sentido de 'ficticia', pues todos los personajes, lugares y acontecimientos son verdaderos, sino en el hecho de que la historia profunda de mi vida es un esfuerzo constante para expandir la imaginación y ampliar sus límites, para aprehenderla en su potencial terapéutico y transformador. Ella actúa en todos los terrenos de nuestra vida, incluso en los que consideramos racionales... Esta búsqueda me separó de mi Yo ilusorio, me hizo huir de Chile y me impulsó a buscar con desesperación un sentido a mi vida
"Donde mejor canta un pájaro", una novela hermosa de como contar la realidad cambiada. Me encanto! Basándose en una sugerente frase de Jean Cocteau, "un pájaro canta mejor en su árbol genealógico", Jodorowsky nos sumerge en un amenísimo relato, tan cómico y sorprendente como heroico y legendario, sobre la vida de sus antepasados, desde sus bisabuelos hasta sus padres. Esta reconstrucción narrativa de su árbol genealógico le sirve para bucear en el sentido de su propio ser y su propia vida, a través de una inmensa geografía: Ucrania, París, Venecia, Chile o Argentina.

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Cosas que pasan: Asesinato del gobernador del departamento de Caquetá, Luis Francisco Cuéllar



Les cuento algo muy loco. Las noticias se vuelven mas cercanas en la medida que nos tocan o atañen. Dado problemas personales mis ultimos 20 dias estuve fuera del mundo y claro de las noticias. A pesar que no dejaba de escuchar que habian raptado y asesinado un hombre en Colombia. Dado mi conocimiento del país y de sus historias, no lo percibi como algo de tanta trascendencia, sino con esa tristeza de que se sigan cometiendo tales actos en nuestro mundo actual para hacerse ver o darse a escuchar. Pero recien hace dos dias al leer el nombre de este hombre, el gobernador asesinado en Colombia me di cuenta que lo conocia y entonces lo que me parecia un acto mas de violencia que acontece en ese país tan colorido, alegre y al mismo tiempo con tantas tragedias y muertes, se convirtio en algo que me dejo contemplativa.
Pensativa recorde mi encuentro con este hombre de ajetrada agenda que se tomo un mediodia - tarde para visitar lo que estaba ocurriendo en ese pequeño pueblo llamado Belen de los Andaquies donde habia mucho movimiento. Luis Francisco Cuellar, estuvo presente junto a su esposa y una comitiva de hombres muy simpaticos en el dia de la inaguracion de la Escuela Audiovisual Infantil, así tuve la oportunidad de estar conversando con él y su esposa.

En realidad para algunos era un acto politico pero dada mi cercania personal a los hombres que hacen politica puedo ver cuando es un acto de presencia de corazon, y donde entre muchas opciones se elige estar en una; y eso fue lo que senti ante la presencia de este hombre. No tenia necesidad de estar alli, pero estuvo, y se intereso en saber que estaban haciendo estos extranjeros en su mayoria catalanes en ese pueblo olvidado de su gobernación.

De mirada cansada pero inquieta, te daba la mano con fuerza y se notaba que era de los tipos caudillos y fuertes que no se asustaba con facilidad. Al recordarlo me sale una sonrisa en mi rostro porque tuvo gran calidez conmigo y con la gente que se le acerco a su paso. Me dio un lindo reconocimiento a mi trabajo en la pintada de los murales de la escuela y se veia interesado en escuchar lo que estaba sucediendo alli y de lo que se trataba.
Una escuela para niños se inaguraba en el lugar de mayor violencia armada y de alguna forma tenian la oportunidad de poder contar sus historias. La presencia de este hombre se documento y de alguna forma cambiaba la idea original del documental que se desarrollaba, porque la idea era contar desde los niños el proceso creativo para crear sus historias, pero de alguna forma a mi entender su presencia denotaba su forma de accionar y sin saber nada de su historia personal puedo decir que era un hombre que no se merecia tal final.
Realmente hay muchas cosas que en el momento no tienen sentido y con el tiempo se entienden.

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UN POCO DE POESIA


"BAJO UNA ESTRELLA" de WISLAWA SZYMBORSKA


Perdona, azar que te llame necesidad Perdón, necesidad, si al tenerte me equivoco Perdonen difuntos, que apenas los recuerde Perdón, tiempo, por todo lo que se me escapa en un segundo Perdóname, viejo amor, que el nuevo me parezca el primero Perdóname, guerras lejanas, por traer flores a casa Perdonen, heridas abiertas, que acabe de pincharme el dedo Perdónenme los que claman desde el abismo por escuchar ese disco de minueto Perdónenme los que corren las estaciones, por quedarme dormida al amanecer Perdón, esperanza azuzada, porque a veces estalle de risa Disculpen, desiertos, por no ofrecerles ni una gota de agua Y tú, halcón, idéntico desde siempre, enjaulado, que miras fijamente el mismo punto, Perdóname aunque seas un pájaro embalsamado Discúlpame, árbol cortado, por las cuatro patas de la mesa. Perdón, grandes preguntas, por darles respuestas fútiles Verdad no me hagas demasiado caso Trascendencia, muéstrate generosa, Soporta tú, misterio del ser, que no haga más que deshilvanar tu solemne velo. No me condenes, alma, por tenerte tan rara vez. Todo, perdóname si no estoy en todas partes. Me disculpo frente a todo por mi incapacidad de ser cada uno o cada una. Sé que mientras vivo, nada me justifica pues yo mismo soy mi propio obstáculo Lenguaje, no me tomes a mal por servirme de tus patéticas palabras Y luego empeñarme en que parezcan ligeras.


ADVERTENCIA


No confíes en ti mismo. Te advierto. Puedo dispararte un tiro en la parte trasera de la cabeza sin darte cuenta. O superándote a ti mismo, podrías dejarte olvidado abajo. Eres capaz de hacerlo. No tengas confianza en tu mano derecha: podrías firmar el veredicto de tu muerte. Tampoco te confíes a tu mano izquierda. Bien puede hacerse derecha. Ten cuidado de tus pensamientos que de repente te abandonaran, arrojándose del avión encendido de tu cerebro. No guardes el silencio, en el cual buscas un refugio, cualquier día el puede soltar tu lengua.


LOVE´S PHILO`SOPHY by Percy Bysshe Shelley (1803-1882) ________________________________________

The fountains mingle with the river, And the rivers with the ocean; The winds of heaven mix forever, With a sweet emotion; Nothing in the world is single; All things by a law divine In one another's being mingle;-- Why not I with thine? See! the mountains kiss high heaven, And the waves clasp one another; No sister flower would be forgiven, If it disdained it's brother; And the sunlight clasps the earth, And the moonbeams kiss the sea;-- What are all these kissings worth, If thou kiss not me?

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MUCHOS LUGARES, MUCHO PARA PENSAR...





MUCHOS LUGARES, MUCHO PARA PENSAR

Viaje durante tres días seguidos, tres días de carreteras y paisajes distintos, tres días con un solo objetivo reencontrarme con mi compañero de este momento de mi vida. Cuando me propuso acompañarlo, no lo dude por un minuto, en una semana organice mi partida. El viaje era uno de mis sueños de siempre, pero nunca había encontrado la persona para realizarlo. Los vuelos que quedaban para la fecha que yo quería eran de tarifas elevadas, así fue como termine viajando por tierra. Con mochila a cuestas y bolso de mano pesado subí al colectivo que me llevaría a La Quiaca. El viaje es largo, por lo cual me dispuse a disfrutar del paisaje; la maravilla es ver la Quebrada de Humahuaca en toda su extensión. Recién al otro día cruce la frontera. Antes de presentar los papeles en la cola de inmigraciones, una señora llamada Dora con su hijo Jaime me comentan que ellos también viajaban para La Paz. Nos separamos. Me dispuse a pasar la frontera, sorprendida ante tan poco control. Seis cuadras separaban la estación, negocios se desparramaban desordenados por esa avenida. Cargada y cansada solo pensaba en que nuevamente estaba sola en travesía. Muchas imágenes transcurrían en el viaje, muchos otros viajes aparecían sin buscarlos, tantas anécdotas para contar, tantas vidas a relatar. Así llegue a la estación, atestada de gente y de paquetes. Cuando llego, Jaime me sorprende, me dice que la mama ya estaba sacando el pasaje, y que me apurara dado que no había directo a La Paz (ya que el otro cruce de frontera estaba roto el puente en este momento). Sin dudarlo me junte con ellos, era el último pasaje de esa compañía, y no pensé en buscar por mi propia voluntad si la suerte me deparaba otra cosa. Muy interiormente quería hacer este viaje así, precariamente, en esos colectivos llenos, interminables caminos, rutas malas, peligros inminentes. No lo hacia para sufrir ni mucho menos, algo de adentro me brotaba, que me decía de vivirlo de esa manera. Acompañe a Doña Dora y su hijo a comer dentro de una galería muy precaria con restaurantes a lo largo de un pasillo. Justo se larga a llover así que la desición había sido más que acertada. No comí, el lugar no me inspiraba confianza, tenia muchas horas por delante y no quería enfermarme. Entre a Internet por unos minutos y luego nos dispusimos a esperar en una estación llena de gente, bultos y sin casi luz. Tomamos un te de coca y una cruceña me empezó a conversar y contar de su coche cama, y escuchaba a los bolivianos que revendían pasajes directos a La Paz, y empecé a dudar ¿Habría hecho bien? La realidad es que confié en la mujer y no busque nada. Ni mejores condiciones, solo me deje llevar por el viento. Apareció y lo tome. Me empecé a sentir un poco mareada. La estación estaba llena de gente, buses dobles muy lindos y otros horrendos. ¿Cual me tocaría? ¿Viviría para contarla? Pensaba en todas las recomendaciones de mi mama y mi abuelito, y mi seguridad de prima de hacerlo a mi manera. Siempre había querido hacerlo así. Siempre, como miles de personas lo hacen a diario por no tener otros recursos, otra opción. Tome una pastilla para la altura y a pesar de dudar varias veces de sacar otro pasaje ya que no perdía mucha plata mantuve mi posición a lo que impulsivamente había decidido. El bus llego a las 19 hs. Mientras esperaba a dejar mi mochila, escucho al que ponía los equipajes que decía que no había que llenarlo mucho para que no se volviera a pinchar la goma. No tenia lujo alguno, lleno de cholas con olores variados. Dora y Jaime tenían asientos adelante y yo atrás. No había extranjeros como en los otros buses, de alguna forma buscaba mis pares. Decidí tener fe, como me dijo Dora al ver mi cara de preocupación antes de llevar mi equipaje. Sabía que el camino era malo y el bus no era bueno que digamos. Lo mismo permanecí en mi asiento. Salio el bus y a las pocas cuadras se detiene y se suben cinco mochileros argentinos que se sentaron en el piso al lado mió. Le habían hecho dedo y por la mitad del pasaje los habían levantado. Fue la señal del cielo de que había hecho lo correcto, ya me sentía acompañada. Dos chicos y tres chicas que venían haciendo dedo desde La Plata. Era el primer bus que tomaban desde hacia un mes, realmente los escuchaba y me encantaba su valentía de salir a la ruta sin dinero pero con muchas ganas. Charlamos un montón y así ya no me retuve en que el bus no tenía luz ni en los olores, sino en la compañía que me había llegado. Ya estaba contenta. Me había largado a la aventura y el viaje realmente ya lo era. Luego intentamos dormir pero la ruta era imposible. En un momento hasta pareció que se había pinchado una goma pero era que se había atascado el colectivo. Al estar oscuro no se veía la carretera, ni los precipicios, era todo una salvación. Llegamos a Potosí y me despedí de los cinco mochileros con los que me había entretenido todo el viaje. En mi interior estaba agradecida, me habían dado la tranquilidad que me faltaba. Con Dora corrimos a comprar los pasajes para Oruro mientras Jaime cuidaba el equipaje. Así fue como compramos un "Api", especie de te caliente, a una de las cholitas que vendían en la estación para esperar el bus. Salimos a las siete, yo leía el libro "Ensayo de la ceguera" y contemplaba la vista. No podía creer que mis ojos tenían posibilidad de contemplar nuevos paisajes. Algunos se repetían con otros tan distantes. Me asombre al ver las llamas perdidas en la nada con dos o tres hombres cuidándolas mientras pastaban. Paramos en un pueblito perdido, de caminos de tierra y casas tan precarias, y me preguntaba ¿Quien decide donde nacer uno? ¿Como puede ser que haya tantas desigualdades? ¿Seria posibles que haya una razón universal por la cual yo puedo contemplar y otros tienen que sobrevivir esa precariedad? Los libros no tienen respuestas a las desigualdades, a la realidad. Y ahí estaba yo de nuevo, viajando. Leyendo el libro de la ceguera que había afectado a todo un país, y rodeada de olores tan asfixiantes. Una chola con su oveja en brazos al lado mió había subido sin tener plata para pagar el pasaje y ya no la podían echar. Llegamos a Oruro, precario, caminos de tierra por doquier. Salía un bus en 10 minutos, convencí a Dora para tomarlo; a pesar de que ella quería descansar. Así llegábamos temprano. Tan honesta era Dora, tan pura, que me sentía mal por haber dudado de viajar con ellos. Pero estamos en esta selva que nos hace desconfiar de antemano aunque uno sienta lo contrario. Casas de barro, perdidas en la nada, sierras desoladas, seguía contemplando paisajes. Una realidad tan distinta pero ¿era tan distante? La Quiaca me hizo reflexionar sobre las diferencias de nuestro país que se define tan europeizado. Vidas tan distintas que se cruzan continuamente. Dora y Jaime seguirían su camino, hacia diez años que Jaime no volvía a La Paz, su madre se lo llevo a la Argentina luego de separarse de su padre y nunca mas volvió. Yo estaba presenciando un viaje de alguien que se encontraba de nuevo con sus raíces. Había cambiado, ya tenia 25 años, pero algo en su interior le brillaba, su madre lo acompañaba. Volvían a casa, y yo recién empezaba mi viaje. La vida es tan bella, y a veces esa simplicidad se encuentra en lo simple, tal vez en una mirada.Al llegar a la estación, mi novio me estaba esperando. Hacia un mes que nos habíamos separado. Nos reencontrábamos, en este agujero de la tierra tan lindo y diverso como es la Paz, donde las estrellas están mas cerca de uno y la diversidad se encuentra por doquier. Luego de disfrutar tres días de la ciudad, entre caminatas en el Valle de la Luna, la increíble feria de las Alacitas que de desparrama en toda una colina de esta hermosa ciudad donde se venden todas las cosas en miniaturas como para un juego de casita de nenas. En realidad son los elementos para cargar al famoso ekeko, ese hombrecito cargado de alimentos, abrigo, dinero, o lo que se quiere cargar para que el año te lo de y al que se lo hace fumar cada 24 de enero. Tercer día de paseo por la ciudad recorriendo el Prado, la plaza Murillo, la Iglesia San Francisco y hasta al mercado negro llegamos. Un laberinto de puestos callejeros donde se puede encontrar todo lo que quieras imaginar. Al cuarto día cuando nos disponíamos a seguir viaje, Maria, la que escribe, se levanto descompuesta. Pero no una simple descompostura, vómitos y diarrea al unísono me castigaron durante varias horas. De esta forma, casi deshidratada me llevaron al hospital. Descubrieron un cóctel de parásitos en mi estomago producido por algo que había tomado o comido en la calle. Luego de mucho pensar lo único que podía ser, era el api, creyendo que al ser hervido no habría problemas me lo tome tranquila. Lo que no tenia en cuenta es que los pocillos donde te los sirven son poco higiénicos. Con el suero puesto desde la mañana y toda una noche para pensar, solo pensaba en porque no había aceptado el pasaje de avión que mi mama me había regalado y de esta forma no tendría que estar pasando por esta experiencia, pero yo lo había querido hacer a mi manera. Dos días tuve que estar de reposo extremo, dos días que podrían haber sido muchos más. A veces la maña es vencida, y a pesar de los intentos me toco descansar, aunque como las ganas ganan a las enfermedades, al tercer día estaba en camino sin poder deleitarme con los placeres culinarios de los lugares que iba a visitar pero feliz de poder seguir mirando tantos paisajes diferentes. Desde la Paz pasamos por Copacabana y luego cruzamos la frontera hasta llegar a Puno donde las flores comenzaron a irrumpir en el paisaje de una manera maravillosa. Flores amarillas, rojas y violetas se desparramaban entre casas con techos de paja y de chapa. Siempre el lago titicaca de fondo. Se dice que la ciudad Atlántida se encuentra en su fondo, ¡Que lindo tan solo pensarlo! Pensar que una ciudad se esconda detrás de esas aguas verdosas que se mueven con el viento y que se encuentran custodiadas por tantas islas. Llegamos a Puno, tan solo dejamos los bolsos en un hotel cercano a la Plaza de Armas, y nos subimos a unos carritos llevados por bicicletas que te hacen pensar que estas en Hong Kong o en China, en cambio uno se encuentra en Perú. Tan solo quería ver el puerto pero al caminar por el mismo, unos chicos empezaron a decirnos que un barquito salía para Uros en ese mismo instante y que por la mitad de precio nos llevaban. Yo sin dudarlo y tampoco sin consultarlo a mi compañero de viaje dije que si, y ahí estábamos arriba del barquito que retrocedió para tomarnos como pasajeros. Muchos dirán que estas islas flotantes son para el turismo, pero yo digo que lindas que son. Tan solo pensar que en algún momento fue así: chozas de paja en medio del lago sobrepilotes del mismo material y rodeado de juncos verdes, tan verdes que contagian al agua y los cholitos vendiendo sus artesanías, y hasta uno se puede quedar a dormir allí a pesar del frió. Nos sacamos fotos en canoas de paja que parecían a las embarcaciones de los vikingos. A la vuelta de nuevo los carritos llevados por las bicicletas, esta vez, no por curiosidad sino por cansancio. Luego a comer, si a pesar de todo un plato de arroz y una sopa puede ser mas que confortante y rico cuando uno quiere seguir disfrutando de paisajes y de la belleza de la naturaleza.A la mañana siguiente, nos tomamos un bus con el ansiado destino: Cuzco. La ciudad de Cuzco es mas de lo que uno se puede imaginar cuando viene transitando ciudades de Bolivia y Perú. Cuzco es una ciudad para enamorarse, de subidas y bajadas, de callejuelas y adoquines, de iglesias asentadas sobre templos quechuas. Cuzco es colonial. Es una ráfaga de sobriedad y color al mismo tiempo. Además de sorprenderte porque por más que te digan que es linda es imposible de imaginar. Ni bien llegamos a Cuzco, después de unas cuantas horas en bus donde la gente se subía y bajaba en cualquier lugar de la ruta y los pasajes se revendían sin control, tomamos un taxi para la plaza de armas. La verdad la ciudad me sorprendió, hermosa por donde se la mire. Almorzamos algo y fuimos a la información del turismo para conocer las opciones de la ciudad y sus alrededores. Hay varias opciones de todo, lo que te hace más difícil la elección. Nos decidimos por un hostal en el barrio de San Blas. Desde la Plaza de Armas, se llega subiendo una callejuela muy finita, pasando la iglesia de San Blas y casi en la colina se encuentra uno con una vista maravillosa de la ciudad. Nos quedamos dos noches, mientras arreglábamos todo el tema de Machu Pichu, ya que no era tan sencillo dado que el camino del inca en febrero esta cerrado. Así que no nos quedaba otra opción que tomar el trenAl visitar Cuzco uno se encuentra con un montón de ruinas muy interesantes, que se desparraman por todos los alrededores de la ciudad; se hace imprescindible tener un guía para entender y realmente ver lo que hay entre tantas piedras que parecen iguales pero encierran secretos ancestrales. Luego de dos días de intenso recorrido por la ciudad, nos fuimos para las ruinas de Pisac y Ollantaytambo y de ahí nos quedamos para tomar el tren a Aguas Calientes. Nos unimos con un grupo de 8 chilenos muy divertidos con los que compartimos unas cuantas horas y luego gran parte del recorrido de Machu Pichu. Llegamos a Aguas calientes tipo 22 hs. y a buscar hotel. Al abrirse las puertas del tren, parece que se abrieran la puertas de un corral y las vacas salieran a buscar el mejor lugar para pastar, así es la sensación. Personas que te ofrecen sin parar diferentes opciones. Encontrar la mejor opción es difícil, ya que los precios son muy variados. Al otro día nos levantamos a las cuatro de la mañana para subir la montaña, recién a las cinco abren para vender el ticket así que a esa hora salimos caminando, en plena oscuridad con una linterna de mano. A los pocos metros de subida yo empecé a protestar porque no quería subir a pie. Temía que terminaría agotada para el resto del recorrido. Machu Pichu siempre había sido mi sueño y quería disfrutarlo. Hay colectivos que te llevan hasta la entrada pero mi compañero de viaje se negaba a tomar hasta que lo convencí de que estaba exhausta. Esperamos al colectivo y este al vernos no paro. Así fue como no nos quedo otra opción que subir marchando todo el camino. Tenía bronca al principio pero después comprendí que no ganaba nada con ese sentimiento, tenia que continuar.Al final la sensación de subir la montaña era buena. Es cansador, pero la felicidad de haberlo logrado no se compara. Los gritos de unos argentinos que estaban delante me señalaron la llegada. Allí nos encontramos con los chilenos, para tomar el tour, ya que no vale de nada ver sin entender un poco. La neblina a esas altas horas de la mañana cubría la vista. Recién a la hora se despejo y el sol brillo con todas sus fuerzas iluminando cada recoveco de piedras. Ver esas construcciones de piedras talladas tan perfectas te eriza la piel, todo tiene una explicación, todo tiene un porque. Hay llamas que pastan en los alrededores. El tumulto de gente recién comienza a aparecer al mediodía. Solo mirando las ruinas uno puede llegar a entender a esa otra civilización que nos antecedió, donde la racionalidad no era tal vez su fuerte, pero su sensibilidad hacia la naturaleza se refleja en todo lo que hicieron. Luego del tour, decidimos parar para almorzar mirando las Machu Pichu. Después nos dirigimos a la puerta del sol, otra larga caminata en búsqueda de la forma de puma y cóndor de las montañas. La lluvia quería emerger pero el sol por suerte le hizo frente hasta que estuvimos en las termas de agua caliente. Luego de dar vueltas bajamos de nuevo la montaña, esta vez con mas conocimiento de la distancia real, aunque mucho mas cansados. Luego a comer y de ahí a las piletas de aguas termales. Que placer, el cuerpo totalmente agotado dentro de estas tinajas calientes con la lluvia fría que te acariciaba el rostro en medio de dos montañas verdes, frondosa vegetación por todo el alrededor y el sonido intenso de un rió bravo que corre alrededor de Aguas Calientes. Luego a dormir intensamente ya que el tren a las cinco y cuarenta y cinco partía y otra vez había que levantarse temprano.Llegamos a Cuzco y nos fuimos a tomar un bus que supuestamente salía a las cuatro pero recién salio a las seis, sucesos comunes de nuestros países latinoamericanos. Nunca se puede predecir que es lo que va a pasar ni que es lo que va a aparecer, y ahí esta el secreto de la vida, las sorpresas. En vez de ir para Lima, decidimos irnos a Pizco, una ciudad en la costa que da al Pacifico. El bus se atraso, tuvo problemas en las carreteras debido a una avalancha. Los caminos pasaron de verdes praderas a nieve y luego a un árido desierto que no se puede creer que exista en nuestras tierras. Como a las seis de la tarde llegamos a nuestro destino, Pizco, solo duramos unas horas ya que las ganas de tirarnos al mar nos gano. Tomamos un taxi para Paracas, un pueblito de pescadores muy pintoresco con palmeras y barquitos de colores. Conseguir un hotel lindo y barato fue muy fácil ya que no había casi turistas. Chochos nos fuimos a la playa y al entrar al mar un agua densa con olor nos sorprendió. Sin dudarlo salimos de allí, luego nos contaron que las fábricas exportadoras de harina de pescado contaminan estas playas. Una lastima ya que son hermosas. En realidad lo que observo a todo mí alrededor es la falta de educación que hay para convivir, ya que todo esta sucio pero se nota que es por falta de educación ecologica. Cuesta tan poco cuidar el planeta, solo es necesaria la conciencia pero mientras el hambre exista no hay tiempo de pensar en ello. Al otro día nos fuimos en una lancha a las Islas Ballestas para ver lobos marinos, pingüinos y un montón de aves diferentes. Luego en un bus nos fuimos a un paraíso, la reserva natural de Paracas, un desierto de un lado y del otro lado el mar más azul que se puedan imaginar. Increíble a los ojos. Allí si pudimos bañarnos en una bahía muy linda y cristalina con el desierto atrás nuestro. Luego fuimos a recorrer un poco Pizco y arreglamos nuestro siguiente destino: hacer sandboard. A la mañana siguiente muy temprano salimos para Ica donde allí nos indicaron ir a Huacachina. Por un momento pensé que estaba en un espejismo, ya que el lugar se parece a Egipto más que a Perú. Un oasis en medio del desierto, una laguna verde con palmeras y algunos restaurantes y hoteles que la rodean y todo alrededor arena. Dunas inmensas, doradas, maravillosas. Muy canchera rente la tabla y me dije a mi misma que tan difícil puede ser la cosa, lo que no tenia en cuenta era que ya eran las diez de la mañana. El calor era intenso y había que subir dunas gigantes de arena - con lo que cuesta. Así que después de practicar dos veces, ya estaba sedienta y agotada y faltaba como una hora de caminata para subir a la duna mas alta donde la vista era paradisíaca y donde me tiraría con mis pocos conocimientos de skate, snowboard o lo que se parezca. La verdad que desistí mas de una vez en subir, con la tabla, el calor de frente, pero ahí estaba "Fuerza Maria, persevera y triunfaras" me decía a mi misma. Pensaba en que el desierto seguramente seria peor y al final el premio, la recompensa era tirarse a la laguna verde que brillaba a lo lejos. Llegue a la punta y me tire bastante bien tengo que reconocer para mi poca experiencia, eso si la tabla iba para el otro lado y a mitad de camino me doy cuenta que me faltaba la cámara, la había perdido en algún lugar de la montaña. No veía nada, el sol brillaba. Intente subir pero la verdad me faltaban fuerzas. Por suerte un hombre puede socorrer a una, el mio la encontró. Fue un poco difícil ya que la arena se mueve continuamente. La fuerza no me sobraba, casi estaba deshidratada sin agua, así que termine bajando la gran duna al estilo Heidi en la montaña. La tabla se convirtió en un trineo maravilloso que me dejo en destino. Luego de un litro de coca cola bien fría estaba dentro de la laguna verde helada. Decidimos cambiar itinerario y quedarnos casi toda la tarde disfrutando de ese paraíso, un oasis de película, ni hollywood podría haberlo hecho mejor.Luego de disfrutar del paraíso nos fuimos a Nazca. La ciudad realmente es horrible nada pintoresca. Los que piensan que andando en la ruta se puede ver algo de la dimensión de las líneas, tengo que contarles que nada se puede vislumbrar de lo que realmente es. Así que a tomar coraje y subirse al avioncito, por suerte es temporada baja en toda esta zona y todo esta mas barato de lo que suele costar, así que además del vuelo conseguí que tuviéramos pileta en un hotel muy bueno todo el resto del día. El calor es sofocante, pleno desierto. Así fue como a la mañana siguiente volé en un aeroplano muy chiquito de solo cinco personas en el que fui el copiloto. Volar sobre estas líneas maravillosas que se hicieron 400 años antes de cristo y que te muestran un gran mapa que no se sabe que esconde pero que algo seguramente significa porque tiene direcciones, figuras, señales es algo maravilloso. La verdad que andar solo en el aeroplano ya vale la pena, increíble, daba vueltas casi de 180 grados, obviamente que un señor francés que estaba detrás mió no dirá lo mismo ya que vomito todo el viaje; pero bueno esa fue una de las razones por las que tome coraje para volar porque sino lo haces a cierta edad después los miedos aparecen con mas fuerzas. El vuelo vale la pena. Además mi filosofía de viaje siempre es que nunca se sabe si uno va a volver al mismo lugar así que mejor disfrutarlo, ver todo lo que se pueda ver y luego quedarse satisfecho de que una banderita ya ha sido puesta en ese lugar. El tiempo pasa y la verdad de lo que no puedo negar es que viajando por Perú o Bolivia uno lo pasa mucho tiempo en buses que se combinan otros que no tanto, pero que de alguna forma te llevan de un lugar a otro. Después de volar sobre las líneas de Nazca nos fuimos para Arequipa; descubriendo al día siguiente que me habían robado. En realidad fue un robo a la confianza ya que mientras volábamos en el aeroplano dejamos las mochilas en el hotel donde nos hospedamos y nos robaron mientras tanto. Al ser solo cosas materiales no le dimos tanta importancia. Llegamos a Arequipa y nos dedicamos a recorrer la ciudad. Monasterios e iglesias se desplazan por la ciudad, construidas con la roca volcánica muy bien tallada. Al otro día muy temprano nos fuimos para el Cañón de Colca, decidimos hacer el camino mas largo de tres días. De esta forma comenzó una larga caminata, en donde la montaña muy traicionera no te deja ver cuanto te falta. Nos hospedamos en unas chozas de barro y paja muy lindas con la luz de las estrellas como iluminación. En realidad en esta parte de Perú se vive en otro momento de la economía, los burros sirven para llevar las cosas de un lugar perdido en la montaña a la ciudad más cercana. No hay luz, ni teléfono, menos Internet o celulares. La única diversión es una radio que acompaña a todos los paisanos en sus caminatas diarias de 7 horas ida y vuelta al pueblo cercano. Los chicos se divierten comiendo las frutas que el lugar les da, sacándolas de los cactus o comiendo unas vainas que esconden un dulce dentro con semillas negras gigantes. En realidad es como si los dulces estuvieran colgados en la vegetación solamente hay que saber descubrirlos. A la mañana siguiente muy temprano empezamos otra caminata con destino el Oasis. Pasamos por dos pueblitos casi desiertos; uno los podría describir así. Pero en realidad viven desde otra óptica, con otros horarios ya que estarían pastando las llamas y vacas, o acompañando los cargamentos que suben y bajan en burros. Al llegar al Oasis fue un verdadero placer, después de la caminata en el cañón valen las piletas de aguas termales que te esperan allí. Mañana siguiente a las tres de la mañana comenzamos el regreso, cuatro horas de subida que no terminan. Las piernas temblequeaban del cansancio, pero al fin lo logramos. Mi único pensamiento era en las personas que tenían que hacer esa ardua caminata todos los días por necesidad. No existen ni elevadores, ni maquinas electrónicas, ni robots, solo el esfuerzo físico y de los fieles burros que hacen parte del trabajo. Todavía en este mundo que se cree tan globalizado existen partes que no han sido tocadas por la varita mágica y siguen en un retraso que no asegura ni la felicidad ya que al desconocer otra cosa no existe el deseo pero donde todo es muy básico, muy simple, donde la gente se saluda todo el tiempo aunque no se conozcan y donde los animales conviven con los humanos de igual a igual (gallinas y vacas son compañeras en cada una de estas casas, de donde consiguen los elementos para las comidas diarias). La gente duerme la siesta tirada bajo un árbol y no sabe lo que es el trafico, ni la contaminación, menos que es el stress ya que solo tiene las horas del día para trabajar la tierra o para tan solo platicar entre los vecinos. Hay lugares que te hacen más que pensar en lo que uno vive, en lo que uno es y en lo que otros tienen que vivir o ser. Después de un desayuno bien merecido en el pueblo cercano, Cabanaconde, pasamos por el mirador de los cóndores -donde no había ni uno - y de ahí a la ciudad de Chivay un pueblito muy pintoresco donde hay unas termas muy famosas llamadas la Calera. Después de la caminata, las piernas no daban mas y que mas que un merecido baño en una terma. Volvimos a la ciudad y la odisea de buses comenzó hasta llegar a Bolivia de nuevo Ultimo destino Coroico, las famosas yungas, la puerta de la amazona boliviano, un espectáculo. El camino te saca más de un suspiro y alguna que otra oración a todos los santos. Todo el mundo habla de que es la ruta más peligrosa del mundo y yo no le daba tanto crédito, pero realmente lo es. A pesar del peligro es maravillosa, ver ese camino tallado en las montañas llenas de degrade de verdes y mariposas, hasta dos águilas nos dieron la bienvenida, así que mas que vale la pena. La tranquilidad del pueblo y de los alrededores te dan el marco perfecto para descansar. Luego a la Paz donde tomamos un avión de regreso a Buenos Aires dado que mi novio no llegaría a su próximo destino. Así fue que con confort y rapidez llegamos a nuestro destino final recordando el trajín de buses y caminos que por un mes soportamos. El viaje ya se ha terminado. Los viajes siempre tienen un fin último: algunas veces es tan solo conocer, otras reencontrarse, otras cambiar algo o tan solo encontrarse con uno mismo. En este caso, este viaje fue de despedida. Ni bien llegamos a Buenos Aires, mi novio partía de regreso a su país natal Francia. Pero bueno la vida a veces es tan corta y lo bueno es poder aprender a disfrutar de lo más que se pueda lo que se te presenta. La vida tiene muchas vueltas y uno nunca sabe donde va a terminar. Lo que es seguro que uno tiene que elegir y optar y de alguna forma tomar lo que viene como viene si uno cree que vale la pena, y eso es lo que hice. Estos días han sido maravillosos por muchas razones y es bueno que una despedida sea con tan buen recuerdo.
María de los Milagros Baylac

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