VIAJANDO con MARIA BAYLAC
My Photo "Mi nombre es María de los Milagros Baylac. Soy una apasionada de la vida, todas las actividades relacionadas con el arte y la comunicación me son afines. Todo lo que he hecho a lo largo de mi vida se suma y se complementa, teniendo varios matices en mi comunicación para expresarme. Soy artista de alma, mi necesidad de expresarme es imperiosa en todos los campos posibles. Además de pintar cuadros, estoy escribiendo e ilustrando cuentos infantiles, he estado llevando actividades de recreación con niños en colegios. Estudie varios años Teatro y me caracterizo por el buen humor además de contar con buena presencia en cámara. He viajado alrededor del mundo contando con experiencias y anécdotas de varios lugares que amplían mi creatividad y mi visión".

"I live passionately, and relate to all the activities which involve art and the communication. I am a soul artist; my need is to express is imperious in all possible fields. My artistic activity is found dedicated to revalue the place of the woman in the current World, and connect us with our intuition and our capacity to create, besides working for the children and the internal kid that all we carry inside. With this in mind- and heart- , I have done murals, decorated, I have written and ilustrated stories for children and been carrying out activities of recreation with children in schools an orphanage. I have studied International Relations at University to understand our global problems and the human rights that affect us. Alongside studied Theater for several years. I have travelled around the world and carry with me many anecdotes and experiences which have shaped and expanded my creativity and my vision".

Thursday, May 20, 2010

IMPRESIONES DE SIDNEY




Llego a Sidney, Australia, sin preconceptos, ni ideas establecidas de antemano. El descubrimiento de esta ciudad me cautiva por su modernidad y diversidad de barrios y opciones que te dan la sensación de estar en más de un lugar al mismo tiempo. Mezcla de Inglaterra con Asia y Norteamérica seria la mejor manera de describirla. Ecléctica, cambiante, sus edificios y yuppies del downtown (centro de la ciudad) contrastan con los surfers y bohemios de Bondi y Newtown.

El primer “Spot” o destino sin lugar a dudas es observar la Opera House, desde sus diferentes ángulos en que se puede ver: desde “The Rocks” barrio de negocios y restaurantes, primer asentamiento de la ciudad y el puente de Sydney (Sydney Harbour Bridge); como desde el bello Jardín Botánico; y por supuesto desde su mismo corazón. Los pliegos y arquitectura futurista hacen que la Opera House, se destaque y te recuerden a los soldados de la película de la Guerra de las Galaxias. Bares, restaurantes y galerías de arte se despliegan a lo largo de sus márgenes. Turistas con yuppies se mezclan por doquier. Altamente recomendable tomar algo en el bar de la Opera House al atardecer.
Segundo día de Sidney, sin lugar a dudas te depara la playa y que mejor lugar que Bondi para comenzar. Bares abiertos que dan a la calle, de estética moderna y calida, se mezclan. Negocios de diseño y unicidades, surfers por doquier y en general una atmosfera relajada y de “chill out” te atrapa en esta zona de la ciudad. La gente conversa y filosofea a toda hora haciéndote olvidar de que existen las responsabilidades. La playa se despliega como una media luna. Desde la madrugada se pueden observar gente corriendo o surfeando antes de comenzar sus actividades diaria. El deporte es parte de la vida de los australianos. En general grupos de amigos y gente joven plagan la arena. No puedo dejar de mencionar, los tours de japoneses que invaden por segundos la playa sacando fotos, y como una ráfaga de viento desaparecen, dejando un bullicio sórdido en tus oídos por segundos que no tienen relación con la bella sensación de relax que tiene el lugar. Bondi no te deja ir, por lo tanto el día comienza temprano en sus playas y continua en sus bares y también en diferentes fiestas que se desarrollan ya sea en el “Pabellón” de la playa o en el “Hotel Bondi”, y sin dudas en la cantidad de casas compartidas que plagan ese barrio (lo cual se hace imprescindible la data local para acceder).
La playa te deja gustito a más, por lo tanto tu tercer día te lleva a tomar el ferry temprano a la mañana con destino a Manly. Solo el viaje por la bahía vale la pena, no solo por la posibilidad de divisar la Opera House y la ciudad desde el agua, sino también para ver la cantidad de barcos que diariamente navegan allí. Manly es un reducto de turistas y surfers dada la cantidad de sus olas y las maravillosas playas de arena blanca y agua traslucida. Si te queda tiempo, te sugiero que camines por el sendero a lo largo de la bahía para que puedas ver la magnificencia de las casas y barcos que se despliegan a su alrededor, denotando la buena calidad de vida de los australianos.
Tu cuarto día, te lleva a realizar un tour por el día a las “Blue Mountain” (Montañas Azules). De la dimensión de Luxemburgo a dos horas de Sidney (48 kilómetros al oeste) se encuentra este parque Nacional de Rainforest (Selva tropical) donde se pueden observar las famosas “Three Sisters” y conocer un poco de la historia de la minería como también ver el gran cañón y hacer un poco de trecking por la selva. Llega el fin de semana y tus opciones se multiplican, los “locales” se trasladan a las playas del norte de Sidney como Whales o Palm Beach, de arenas rojizas y de casas de alto poder adquisitivo. Para tomar algo no se te pueden pasar las zonas de Darlinghurst hasta King Cross (el barrio rojo de la ciudad); bares y restaurantes de variedad culinaria y de estética definida se extienden allí. “Paddington Inn”, en el barrio de Paddington, es un punto de encuentro para comenzar. Paddington, a mi parecer es el barrio más hermoso de Sidney, con muchas casas victorianas de arquitectura parecida y definida, y su calle principal Oxford Street con tiendas de moda y galerías de arte independiente. Otra zona para salir, a cenar o tomar algo, es Sidney Harbour, donde destaco el bar “The loft” y “The Malaya”.
Si te queda tiempo, no dudes en ir a visitar la Universidad de Sidney, donde el espíritu del deporte y la diversión de los australianos, se refleja por doquier en estos varios edificios antiguos de piedra de estilo gótico. De interesarte ver los ejemplares de animales típicos australianos como el canguro y el koala no dejes de ir a visitar el Taronga Zoo, el principal zoológico de la ciudad
Tu estadía en Sidney se destacara por la diversidad de comidas que puedes encontrar para todo tipo de paladares: hindú, china, malaya, árabe, thai, japonesa, italiana, francesa y claro que no podía faltar la inglesa, entre muchas otras opciones. Me sorprendió la cantidad de lugares con menús naturistas y Light que denotan la importancia para los australianos de tener un cuerpo saludable.
Sidney es un fiel ejemplo de la globalización y del sistema capitalista desarrollado. La pobreza no se encuentra y la historia se deja de lado. Lo único que parece interesarle a esta ciudad en movimiento es su futuro, avanzar y mostrar su brillo, y su ciudadanía ordenada acompaña muy bien sus ansias de crecimiento. Una ciudad para disfrutar y sin lugar a dudas para regresar.

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